Quiénes somos

La Coordinadora Antifascista de Jaén nace con la intención de convertirse en un espacio de lucha donde distintas individualidades, de muy diferente sensibilidad política e ideológica, se unen para combatir una problemática común: el fascismo, sea de la clase que sea. La CAJ tiene un funcionamiento asambleario, es autogestionaria y asume una serie de principios que, más allá del estricto antifascismo, son defendidos por todos los que formamos parte de ella, como son la solidaridad, el antirracismo, el igualitarismo, etc. La CAJ tiene su ámbito de actuación en la ciudad de Jaén y está abierta a cualquier persona que lo desee y que asuma los acuerdos estructurales de la Coordinadora, que, como hemos dicho al principio, nace como coordinadora de individalidades, donde los colectivos (partidos, sindicatos, asociaciones) de procedencia de los miembros deben quedar al margen. Por todo lo anterior, los miembros de la Coordinadora creemos que la violencia fascista, sea de la clase que sea y venga de donde venga, sólo se puede combatir desde la unidad de todas las fuerzas sociales e individuales que crean en la libertad, la igualdad y la solidaridad como máximos principios de organización social. Una y mil veces… ¡NO PASARÁN!

31 de mayo de 2012

El neonazi asesino de Aitor Zabaleta, sorprendido al meter droga en la cárcel tras un permiso

El ultraderechista Ricardo Guerra Cuadrado regresó al penal Victoria Kent, donde está en segundo grado, con 150 «bellotas» de hachís ocultas bajo el cinturón. Le pillaron en un cacheo...


Ricardo Guerra Cuadrado, el ultraderechista condenado a 17 años de prisión por el asesinato del hincha de la Real Sociedad Aitor Zabaleta en 1998, vuelve a estar en el ojo del huracán. Esta vez, después de que la Policía le sorprendiera con una faja repleta de droga a su regreso de un permiso carcelario, en el Victoria Kent de Madrid.
Fue precisamente en otro permiso, hace trece años y medio, cuando Guerra Cuadrado,miembro del grupo neonazi del Atlético de Madrid Bastión, acuchilló hasta la muerte a Zabaleta. Ocurrió, como se recordará, antes de inicio de un partido entre sus dos equipos, en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón.

Este 17 de mayo, jueves, Ricardo Guerra regresaba de un permiso alCentro Penitenciario de Inserción Social Victoria Kent, donde cumple condena en segundo grado por el asesinato de Zabaleta. El ultra, un personaje nada brillante, fue sorprendido en el pertinente cacheo de entrada con nada menos que 150 bellotas de hachís encima. Las llevaba en una bolsa azul, oculta en el interior de su ropa, a la altura del cinturón, informaron fuentes policiales.

Más de 1,6 kilos

En total, Guerra Cuadrado portaba 1,610 kilos de la droga. Indicativos policiales de la comisaría de Arganzuela fueron avisados a las 20.30 de ese día por parte del Victoria Kent, y quedó nuevamente detenido. Lo que se investiga ahora es si el asesino de Aitor Zabaleta pretendía meter el hachís dentro de la prisión y venderlo él mismo o si trabajaba para otro preso.

Buena parte del historial delictivo de Ricardo Guerra se ha desarrollado parcialmente en paralelo a sus permisos carcelarios. Cuando la noche del 8 de diciembre de 1998 apuñaló a Zabaleta por el mero hecho de ser vasco e hincha de la Real, disfrutaba del tercer grado, precisamente, en el mismo Victoria Kent.

Acuchillo a un joven en una discoteca

Entonces, se encontraba preso en régimen abierto tras haber apuñalado a otro joven en una discoteca madrileña. Dormía en prisión de lunes a jueves y salía los fines de semana. Cuando esto se supo, la polémica no tardó en saltar, puesto que la Junta de Tratamiento de Alcalá-Meco había emitido un informe que desaconsejaba que se le diera el tercer grado por su personalidad agresiva.

Un crimen que cruzó fronteras

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